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Los convenios en accidentes de tráfico entre compañías. ¿Favorecen o perjudican a los afectados?

Los convenios en accidentes de tráfico entre compañías. ¿Favorecen o perjudican a los afectados?

LOS CONVENIOS EN ACCIDENTES DE TRÁFICO ENTRE COMPAÑÍAS. ¿FAVORECEN O PERJUDICAN A LOS AFECTADOS?

En mi larga trayectoria profesional en el mundo de los seguros, he podido ver de primera mano los importantes cambios que ha experimentado en el sector. La fascinación por este sector me ha llevado a desechar oportunidades laborales en otros campos de actividad económica, decisión de la que nunca me he arrepentido.

Cuando empecé mi carrera profesional en el mundo asegurador allá por 1973, la mayoría de las compañías de seguros se estructuraban por Funciones. Algunas, las menos, se estructuraban por Ramos.

Las aseguradoras con un sistema organizativo por funciones representaban más del 90% del negocio. Los responsables o jefes del departamento de siniestros descansaban cada expediente en los tramitadores de siniestros, que los dirigían hacia lo que se llamaban Inspectores de Siniestros. Estos inspectores se desplazaban por las distintas compañías llevando un montón de expedientes bajo el brazo o en su cartera para intentar llegar a acuerdos. Cuando volvían a su compañía, le pasaban el expediente al tramitador y éste se lo comunicaba al cliente y así se iba llegando al final de este arreglo amistoso y si no era posible el acuerdo, se judicializaba.

En aquella época, la gente tenía muy claro que o se hacia el seguro a todo riesgo o tenía un verdadero problema si lo aseguraba a terceros, porque si no había acuerdo a la hora de arreglar su vehículo, se procedía a judicializar. En la mayoría de las ocasiones se convertía en un proceso Penal ya que, con los sistemas de seguridad activa y pasiva de los vehículos de la época, había un porcentaje mayor de lesionados que en la actualidad.

Empezaba cierta mecanización, con ordenadores muy voluminosos. El primero que vi fue el de una la compañía situada en la plaza Antonio Maura de Barcelona en un edificio de su propiedad y era lo más increíble que llegué a ver desde mi juventud por las grandes dimensiones y el aura que les rodeaba.

Más tarde, se extendió la concienciación en todos los equipos directivos de las compañías aseguradoras, que apostaron por la informatización y mecanización de los procesos administrativos. Pero seguía faltando lo más importante: la unificación de criterios en el sector asegurador. Un ejemplo serían los números de póliza, pues cada entidad aseguradora lo hacía de forma distinta aplicando letras, números, teniendo distinta cantidad de dígitos, lo que complicaba las interconexiones entre las aseguradoras. A mi entender, la banca lo supo hacer mucho mejor, unificando los criterios de sus cuentas bancarias teniendo todas las mismas cantidades de dígitos.

En mis inicios, los recibos de los seguros se hacían con importes siempre iguales, pues se imprimían a partir de unas planchas metálicas donde figuraban los datos del cliente. El importe y los impuestos eran fijos durante todo el periodo, salvo que se hiciera algún suplemento, lo que rara vez ocurría. Se imprimía anualmente el importe del recibo, estampándose en documentos con membrete, que a veces, estaban previamente sellados.

Las pólizas se hacían con máquina de escribir con varias hojas de papel carbón, el original, para el cliente, la primera copia para la compañía, otra para el agente y otra para la sucursal.

Los siniestros se daban con formularios predefinidos con hoja de papel carbón en medio, con lo que se hacía mucho más fácil tener una copia de lo escrito y cada entidad aseguradora tenía sus distintas tipologías de partes. Se intentaba hacer dibujos y descripción de los hechos. Después ya vinieron las fotocopias, que marcaron un hito en la evolución, pues con un original se realizaban varias copias para adjuntarlas en las reclamaciones.

Más tarde, desde Francia, llegaría el modelo de Parte Amistoso, que se implementaba con una regulación y unas tímidas aplicaciones de variables en los distintos sucesos encorsetados. En España llegó a principios del año 1988 y con ello la revolución y se pasó a llamar el Convenio de Indemnización Directa CIDE

En la actualidad todas las aseguradoras están adheridas, dado que la entrada en vigor de la Ley 20/2015, de 14 de julio, incorpora la obligación de adherirse a los convenios de indemnización directa de daños materiales

El Convenio de Indemnización Directa (CIDE)

Este es el primer convenio entre compañías. Entraban en él todos los siniestros en los que había una colisión directa entre dos vehículos. Era primordial que el parte estuviera firmado por ambos. Era un sistema muy encorsetado, pues en este convenio sólo se incluían en las garantías de responsabilidad civil obligatoria y estaban excluidas las de Responsabilidad Civil Voluntaria. Era evidente que debían aumentar las variables para utilizar el sistema en más supuestos.

Y en el año 1990 apareció un nuevo convenio.

ASCIDE: Acuerdo Suplementario al Convenio de Indemnización Directa Español

Este convenio aparece para dar cabida a los siniestros en los que no se hubiera rellenado y/o firmado el parte de declaración amistosa de accidente.

Las aseguradoras se dieron cuenta que necesitaban montar una estructura común y empezar a unificar criterios a través de sus direcciones informáticas de las entidades aseguradoras y que el retraso en la tramitación de un siniestro tenía consecuencias negativas.

El sistema 'CICOS'

El sistema CICOS (Centro de Informático de Compensación de Siniestros) es un programa informático al que todas las compañías están conectadas.

El sistema CICOS se ''asienta'' en los convenios CIDE y ASCIDE.

A raíz de la problemática existente y al gran volumen de datos y siniestros que se estaban manejando en el año 1997 aparece TIREA, Tecnologías de la Información y Redes para las Entidades Aseguradoras S.A., cuyo objetivo era ayudar en la mejora del negocio de las Entidades Aseguradoras, poniendo a su disposición la mejor tecnología de la información y las comunicaciones.

El Sistema CICOS responde a la iniciativa del sector asegurador para agilizar y simplificar las reclamaciones de siniestros producidos entre automóviles asegurados en Entidades acogidas a los convenios CIDE/ASCIDE promovidos por UNESPA, así como resolver la compensación y liquidación de saldos producto de la aplicación de estos convenios.

Entre sus ventajas está la agilización de la gestión administrativa entre entidades, la precisión en los saldos y su liquidación, la potenciación de los acuerdos de indemnización directa, la estandarización en el intercambio electrónico de datos, la integración en diversos entornos informáticos, la mejora de imagen del sector y la reducción de costes.

¿Cómo funciona el sistema Cicos?
Se presenta el parte amistoso en las respectivas compañías de seguros. El plazo de ejecución está en estos momentos en torno a los 7 dias en los casos más lentos en los que existe diálogos de tramitadores y supervisores.

Es fundamental tener un conocimiento extraordinario de los convenios en Tirea, de manera que el supervisor y su equipo operen con agilidad para conseguir resultados positivos en las liquidaciones, tanto por saber aplicar bien el convenio, como ganar en los plazos en contestaciones. Últimamente todas las compañías están externalizando estos servicios para pasarlos a terceros, buscando la reducción de costos fijos en su estructura y bonificando si consiguen tener resultados positivos en las liquidaciones tanto mensuales como anuales.

Una vez aplicada la culpabilidad, cada compañía arregla los daños de su asegurado. Su propia compañía será quién pague el siniestro y no la contraria. La aseguradora culpable pagara un módulo (una cantidad fija, con independencia de los daños en los vehículos). En el año 2020 el módulo era de un importe de 980€.

Pongamos un ejemplo: supongamos un siniestro de una moto nueva cuya reparación asciende a 10.000 euros. En este caso, se pagará el mismo ''módulo'' que un siniestro cuya reparación ascienda a 250 euros.

CONVENIO 'SDM'(Siniestros de Daños Materiales)

Es el menos conocido. Mantiene la misma filosofía que los convenios CIDE y ASCIDE, y se mueve dentro del sistema CICOS dentro de Tirea y se puso en marcha en el año 2001.

Es el sistema en el que hay implicados más de dos vehículos en los que existen daños materiales, los típicos accidentes ''en cadena'' el accidente en una caravana, donde el último vehículo embiste al anterior, y este a su vez al anterior, y así sucesivamente. También los daños materiales al realizar una maniobra evasiva para evitar la colisión con un vehículo.

Los Ficheros complementarios

Existen ficheros con los que se complementan estos convenios de tráfico y hay que tener muy presente que hay una Ley de Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. Y tener muy en cuenta el articulo 13

Artículo 13. Derecho de acceso: El derecho de acceso del afectado se ejercitará de acuerdo con lo establecido en el artículo 15 del Reglamento (UE) 2016/679.

En el artículo 15 de articulo dice textualmente que “El interesado tendrá derecho a obtener del responsable del tratamiento confirmación de si se están tratando o no datos personales que le conciernen y, en tal caso, derecho de acceso a los datos personales y a la siguiente información”.

Fichero informativo de vehículos asegurados (FIVA)

Fichero informativo con el fin de suministrar la información necesaria para que los implicados en un accidente de circulación puedan conocer, a la mayor brevedad posible, la entidad aseguradora que cubre la responsabilidad civil de cada uno de los vehículos implicados y, facilitar el control de la obligación de suscribir y mantener en vigor un contrato de seguro que cubra la suscripción obligatoria.

Fichero histórico de seguros del automóvil (Sinco)

Fichero cuyo objetivo es informar del histórico de la siniestralidad de los conductores asegurados para que puedan beneficiarse de su comportamiento histórico de siniestros. Se informa del historial de siniestralidad de los últimos cinco años de la garantía de responsabilidad civil.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LOS CONVENIOS PARA EL ASEGURADO

Aunque muchas personas saben de la existencia de los convenios, pocos conocen el alcance real de su aplicación y es que como todo, tienen algunas ventajas y otros tantos inconvenientes. De hecho, hay muchas personas que no contratan seguros a todo riesgo y se limitan a un seguro a terceros, porque gracias a los convenios se han reducido los plazos de reparación y todo se soluciona más rápido.

En general, la gente cree que cuando tiene un accidente, su compañía de seguros le va a ayudar a reclamar los daños y perjuicios sufridos. Pero la realidad es bien distinta.

Un inconveniente es el propio sistema de módulos, ya que no puede individualizarse el importe de cada reparación, porque la aseguradora del vehículo culpable siempre va a pagar el módulo (en 2020 el importe era de 980 €) y la compañía propia asumirá el coste de la reparación o la indemnización en caso de siniestro total. Y si el coste de reparación o de indemnización supera el importe del módulo, para la compañía propia, hay una pérdida.

Los grandes directivos de las aseguradoras tienen “bonus” por su gestión y el sinónimo de una buena gestión son los beneficios. Se les pide unos objetivos que se cuantifican en cuantos siniestros deben cerrar al mes, que coste medio tiene en los pagos, que reserva inicial, cuál es su reserva final, cuantos siniestros han reaperturado y desviación de sus reservas de siniestros por años. Terminología que para muchos no indica nada, pero aquí está la base del control de siniestralidad. Cuanto más baja la siniestralidad más beneficio tendrá la entidad.

Las compañías lucharán intentando rebajarte la indemnización, o bien reducir los costes de modo que la reparación carezca de calidad que debería, o incluso que tu aseguradora llegue a declarar tu vehículo Siniestro Total sin llegar a serlo, ofreciendo un importe que impide acceder a un vehículo de similares características. Y esto está ocurriendo en la actualidad.

El desconocimiento total del sistema y la falta de información son dos de los principales obstáculos que se encuentran los perjudicados por un accidente de circulación.

Para un perjudicado, le resulta difícil entender que sea su propia compañía quien se ocupe de la reparación de los daños materiales, en lugar de hacerlo la aseguradora del responsable o del “malote”, y aún resulta más complicado de entender que sea nuestra compañía la que nos ofrezca indemnizaciones que normalmente, están por debajo de lo que realmente nos corresponde.

Tu compañía de seguros es la que va a peritar y reparar los daños de tu vehículo, en talleres de su confianza que te sugieren o te obligan y se va a hacer cargo de los daños seas o no responsable, y a cambio, va a percibir un módulo es decir una cantidad fija.

Los peritos son controlados por el coste medio del siniestro y deberán vigilar los intereses de la compañía, no a los tuyos, para evitar que suba el coste del arreglo. Si no cumplen los peritos los envían a las periferias de las grandes ciudades donde están los siniestros de los concesionarios importantes y esto va a influir en su forma de pensar e influirá en el resto de la indemnización.

Cuando esos daños son leves o escasos, los Convenios de las compañías perjudican gravemente los intereses de los perjudicados en el accidente, porque, como hemos visto, procurarán que la peritación de los daños sea lo menor posible y eso puede afectar a la determinación del potencial lesivo del accidente y que luego se nos niegue que las lesiones que hemos sufrido tengan relación con el accidente.

Veamos un ejemplo. Hemos tenido una colisión por alcance trasero a raíz de la cual hemos sufrido lesiones y el vehículo tiene daños materiales en la parte trasera. Si lo lleváramos a un mecánico independiente, nos recomendaría cambiar el parachoques y las piezas, que en su caso puedan estar afectadas. Sin embargo, el convenio lleva a que esas piezas no sean sustituidas sino reparadas o en el mejor de los casos, sustituidas con piezas de segunda mano. Es posible que esa reparación o “lavado de cara” le suponga a nuestra compañía un coste entorno a los 250 €, al tiempo que está cobrando un módulo de 980€ por parte de la compañía contraria, con lo que nuestra compañía tendrá una ganancia y nosotros podemos encontrarnos con que la compañía contraria nos niega la indemnización por lesiones por considerar (a partir de los daños materiales del vehículo) que el accidente fue demasiado leve como para causarlas.

Podríamos concluir que los convenios entre compañías nos benefician en tanto en cuanto agilizan el procedimiento de reparación del vehículo, pero esa agilidad supone pagar un precio bastante alto en cuanto a la calidad de la reparación y al propiciar la expansión de la calificación de accidentes de baja intensidad, con las nefastas consecuencias que ello supone en materia de asistencia sanitaria e indemnización de las lesiones.