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La responsabilidad

La responsabilidad

¿QUÉ ES LA RESPONSABILIDAD?

Es el deber jurídico de responder por el incumplimiento de un deber u otra obligación, reparando los daños que ha causado.

Conforme van pasando los años, la opinión pública exige una mayor responsabilidad social y un incremento de los sistemas de responsabilidad y de indemnización. La responsabilidad expresa un sentido de comunidad y compromiso que asumimos con los demás, a través de la reparación del daño.

Establecer un sistema de responsabilidad persigue una mejora del bienestar en distintos ámbitos, pues se garantiza que los organismos e individuos deberán cumplir las obligaciones o responder por su incumplimiento, circunstancia que potencia el cumplimiento de las obligaciones, especialmente si el coste de la responsabilidad es mayor que la ganancia por su incumplimiento.

En ocasiones es difícil determinar sobre quien debe recaer la responsabilidad, especialmente en determinados campos donde los daños no se verifican a corto plazo. Si el sistema de responsabilidad es demasiado estricto, podría resultar inútil por inasumible y si es demasiado limitado, dejaría actividades o daños sin cubrir, y no se produciría la efectiva restauración. Determinar qué concretas actividades y procedimientos deben regularse y la conveniencia de aplicar un sistema de responsabilidad objetiva o no, resulta trascendental, ya que supondrá unas cargas económicas importantes en el sector, como lo es la necesidad, posibilidad u obligatoriedad de aseguramiento. Canalizar la responsabilidad sobre un determinado sector, puede ser una manera eficaz y equitativa de internalizar costes y fomentar el aspecto preventivo.

¿QUÉ TIPOS DE RESPONSABILIDAD EXISTEN?

Podríamos resumir los siguientes campos:
  • A. Responsabilidad Civil.
  • B. Responsabilidad Penal.
  • C. Responsabilidad Social.
  • D. Responsabilidad Solidaria o mancomunada.
  • E. Responsabilidad directa o subsidiaria.
  • F. Responsabilidad Limitada.
  • G. Responsabilidad de valor humano. Responsabilidad moral, códigos éticos y deontológicos.

A. La responsabilidad Civil

Que es la Responsabilidad Civil, en general, es la obligación que tiene una persona de reparar los daños y perjuicios producidos a otra a consecuencia de una acción u omisión, propia o de tercero por el que deba responderse, en que haya habido algún tipo de culpa o negligencia. El Código Civil establece:
Artículo 1.902: “El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.”
Artículo 1.903: "La obligación que impone el artículo anterior es exigible, no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder".
La responsabilidad civil puede ser contractual o extracontractual. La responsabilidad civil contractual es la que deriva del incumplimiento de una obligación que nace de un contrato entre las partes. Así, por ejemplo, si se encarga un vestido de novia y llegado el día del enlace el vestido no está acabado, estaríamos en un caso de responsabilidad contractual. En cambio, en el campo de la responsabilidad civil extracontractual no existe ningún contrato entre las partes. Un ejemplo paradigmático de responsabilidad civil extracontractual sería un accidente de tráfico o un atropello.

Dentro de la responsabilidad civil, puede existir
  • La responsabilidad civil por culpa, donde debe demostrarse que el responsable ha cometido una negligencia o cualquier otra infracción que ha causado daño.
  • La responsabilidad civil objetiva o por riesgo, que busca indemnizar por los daños causados por el uso de cosas que pueden causar daños. El ejemplo más típico es el uso de vehículos a motor, donde se presume que quien conduce un vehículo usa un elemento susceptible de causar daños. Así, al perjudicado le bastaría con demostrar la existencia del accidente y del daño imputable al mismo (nexo causal), para que se invierta la carga de la prueba y sea el presunto responsable quien haya de demostrar que no tuvo la culpa.
De conformidad con lo establecido en la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro:
"Por el seguro de responsabilidad civil el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a cubrir el riesgo del nacimiento a cargo del asegurado de la obligación de indemnizar a un tercero los daños y perjuicios causados por un hecho previsto en el contrato de cuyas consecuencias sea civilmente responsable el asegurado, conforme a derecho".
En el artículo 1 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la circulación de vehículos a motor, se aprecia claramente la responsabilidad civil objetiva por riesgo, aunque tenga una configuración distinta en función de si se trata de daños personales o materiales.
Artículo 1. “El conductor de vehículos a motor es responsable, en virtud del riesgo creado por la conducción de estos, de los daños causados a las personas o en los bienes con motivo de la circulación. En el caso de daños a las personas, de esta responsabilidad sólo quedará exonerado cuando pruebe que los daños fueron debidos a la culpa exclusiva del perjudicado o a fuerza mayor extraña a la conducción o al funcionamiento del vehículo; no se considerarán casos de fuerza mayor los defectos del vehículo ni la rotura o fallo de alguna de sus piezas o mecanismos. En el caso de daños en los bienes, el conductor responderá frente a terceros cuando resulte civilmente responsable según lo establecido en los artículos 1.902 y siguientes del Código Civil, artículos 109 y siguientes del Código Penal, y según lo dispuesto en esta Ley.”

B. Responsabilidad Penal

Supone responder por los actos ilícitos, asumiendo la sanción penal en forma de privación de libertad o una sanción pecuniaria, en las condiciones y formas prescritas por la ley.
A la responsabilidad penal, cuando ha causado un daño a otro, le concierne una responsabilidad civil acumulable a la penal, con la intención de reparar patrimonialmente al damnificado.
Según la legislación penal española, cualesquier empresa, entidad o agrupación de personas que ostente personalidad jurídica puede ser sancionada penalmente con sanciones económicas o las denominadas penas interdictivas (disolución, suspensión, cláusula de los locales y establecimientos, prohibición de realizar en el futuro las actividades o inhabilitación para obtener subvenciones y ayudas públicas, intervención judicial para salvaguardar los derechos de los trabajadores o de los acreedores) por un catálogo de delitos que se comentan en su seno.

La persona jurídica responderá así penalmente en dos supuestos:
  • Por los delitos cometidos en nombre o por cuenta de la persona jurídica, y en su provecho, por sus legales representantes y administradores de hecho o de derecho.
  • Por los delitos cometidos, en el ejercicio de actividades sociales y por cuenta y en provecho de la persona jurídica, por quienes, estando sometidos a la autoridad de sus legales representantes o administradores de hecho o de derecho, han podido realizar los hechos por no haberse ejercido sobre ellos el debido control atendidas las concretas circunstancias del caso.
Una especial observación de las normas fijadas internamente puede conducir a la exención o atenuación de esta responsabilidad penal, mediante la implementación de los debidos sistemas de control de cumplimiento normativo y prevención del delito, con el fin de intentar evitar que la sociedad incurra en contingencias de tipo penal y, sus administradores, en riesgo serio de responsabilidad personal

C. Responsabilidad Social

Es el compromiso que tiene todo individuo hacia los otros y hacia la sociedad en su conjunto, una carga que el individuo tiene para su persona, así como para algún grupo del cual sea miembro de una sociedad para poder realizar un tipo de labor específica, en donde los actos que se realicen sean correctos y se mantenga una responsabilidad de estos.

Las empresas también tienen responsabilidad social (responsabilidad social empresarial) y cada vez con mayor frecuencia estamos viendo cómo se exige que las grandes corporaciones internacionales se esfuercen en contribuir a la seguridad y bienestar de la sociedad. Estamos hablando del respeto al medio ambiente, del compromiso para garantizar la igualdad, de eliminar contenidos que promueven la violencia, de destinar una parte de sus ingresos a la investigación médica, etc.

D. Responsabilidad Solidaria o Mancomunada

La responsabilidad solidaria es la que debe cumplirse totalmente a favor del acreedor, con independencia del número de deudores que existan. Existiendo varios responsables, se exige responder a cualquiera de ellos, sin perjuicio de que después se repitan entre sí. En cambio, en la responsabilidad mancomunada, la responsabilidad se reparte y cada uno debe responder exclusivamente en la parte que le corresponde.

Como responsabilidad solidaria un ejemplo sería una empresa principal asumirá la obligación o compromiso de responder, en caso de deudas del contratista o subcontratista con sus trabajadores. O en caso de un préstamo hipotecario a más de un prestatario, cualquiera de ellos habrá de responder por la totalidad de la deuda frente al banco, aunque luego el que ha pagado podrá reclamar la parte correspondiente al otro.

También vemos ejemplos de responsabilidad solidaria en materia de responsabilidad civil por accidente de tráfico, en el que el perjudicado que carezca de toda culpa en el accidente, podrá reclamar a cualquiera de los conductores de los vehículos implicados. Es muy habitual hablar de responsabilidad solidaria en los accidentes en cadena, en los que la responsabilidad de los distintos vehículos no está clara o en caso de pasajeros, cuando existan versiones contradictorias de los implicados.

La responsabilidad mancomunada ha sido arrinconada en la mayoría de los ámbitos, especialmente por la postura de los tribunales, ya que la imposición de la solidaridad entre los diversos responsables en el cumplimiento de una obligación facilita el resarcimiento del perjudicado.

E. Responsabilidad Directa o Subsidiaria

La responsabilidad directa es aquella que se exige por la comisión de la acción u omisión que ha causado el daño, ya sea por sus propios actos o por otros de los que deba responder por relaciones de parentesco (por ejemplo, los daños que un menor cause a terceros, los tendrán que pagar sus padres), de subordinación o dependencia (una empresa por los actos de sus empleados). También sería una responsabilidad civil directa el deber de responder por los daños causados por un animal de nuestra propiedad o por un bien mueble o inmueble de nuestra propiedad, por ejemplo, si se cae una maceta de nuestro balcón, deberemos responder por los daños causados a terceros.

En cambio, la responsabilidad civil subsidiaria es la que se reclama a otro sujeto que debe responder por el autor, es decir, sustituirle en la reparación del daño. Es aquí donde entran en juego los seguros de responsabilidad civil, en los que la aseguradora deberá responder frente al perjudicado, aunque en determinados casos, podrá repetir contra el responsable. El mayor ejemplo lo tenemos en los accidentes de tráfico ocasionados por conductores que han consumido alcohol u otras sustancias, en las que la aseguradora indemnizará al perjudicado y después repetirá contra su propio asegurado, al estar su conducta excluida de la cobertura.

F. Responsabilidad Limitada

Es el tipo de responsabilidad que tiene un alcance determinado, normalmente a nivel económico. El ejemplo más paradigmático lo tenemos en el ámbito mercantil, en las llamadas Sociedades Limitadas (SL), en las que la responsabilidad de los socios por las deudas sociales u otras obligaciones está limitada a las aportaciones de capital.

Otro ejemplo de responsabilidad limitada lo tenemos en los contratos de seguro, en las que la aseguradora responderá como máximo hasta el capital cubierto. Así, si nuestro seguro de defensa jurídica o de accidentes, cubre un determinado importe, ese será el límite máximo que podremos recibir, salvo que la póliza contenga cláusulas nulas o lesivas, pero eso excede del contenido de este artículo.

G. La responsabilidad como valor humano. Responsabilidad moral y códigos éticos o deontológicos

Se la puede definir como la capacidad que tiene el ser humano de cumplir con sus obligaciones, así como también ser cuidadoso en la toma de decisiones o al ejecutar alguna acción. La responsabilidad moral es considerada una cualidad y un valor humano, característico de personas que tienen a capacidad de comprometerse y de actuar de forma correcta. Este valor humano, nos presenta ante la sociedad como personas confiables, a las cuales se puede delegar cualquier función importante, porque estarán a la altura de las circunstancias y los resultados siempre serán positivos. Se puede decir que la responsabilidad obedece a las cuestiones éticas y morales de cada persona.

Y esta responsabilidad moral puede trascender de la persona, a la empresa o corporación.

En ocasiones, la regulación es con rango legal y a nivel general, mientras que en otras ocasiones el código ético se circunscribe a un sector, como lo podemos ver en los códigos deontológicos de determinados profesionales como los abogados, los médicos o los periodistas, o bien a una determinada empresa, que determinará que sus empleados se ajusten a determinadas conductas de ética empresarial que se consideran fundamentales para el bienestar de la plantilla y/o de la sociedad y para el prestigio de la empresa.

Existe una gran conexión entre los valores de nuestra sociedad y la normativa. Muchas normas éticas acaban siendo reguladas, trascendiendo lo moral o ético, para acabar siendo una obligación legal y ello con la intención de proteger determinados bienes jurídicos que han ido ganando protagonismo a lo largo de los años.